Cámara Hiperbárica Efectos Secundarios.

Los efectos secundarios de los Tratamientos Hiperbáricos son pocos, bien definidos y fácilmente controlables.

Utilizando pautas de tratamiento con una duración inferior a 3 horas y una presión máxima de 3 ATA, la OHB es una modalidad segura y con un margen terapéutico muy amplio, pues la presentación de efectos secundarios es excepcional.

El aumento de presión podría provocar lesiones barotraumáticas sobre el tímpano, los senos paranasales, las cavidades huecas y los pulmones si no se adoptan las medidas preventivas adecuadas. Con un mínimo de entrenamiento, este efecto se evita con facilidad.

La hiperoxia, por otra parte, incrementa la formación de antioxidantes enzimáticos que intentan frenar el aumento de radicales libres. Si este mecanismo compensador es insuficiente, se produce el llamado estrés oxidativo.

Cuando se alcanza una presión parcial de oxígeno excesivamente elevada, puede presentarse un cuadro de irritación cortical que se manifiesta en forma de crisis jacksoniana que fue descrita por Paul Bert en 1878. Cede de inmediato al retirar la mascarilla de oxígeno y pasar el paciente a respirar aire ambiente. No deja secuelas, salvo la conocida aura poscomicial que puede mantenerse durante varios minutos. En exposiciones muy continuadas al Oxígeno Hiperbárico (más de 10 horas ininterrumpidas o 200 acumulativas) pueden presentarse efectos tóxicos sobre el aparato respiratorio que se manifiestan de forma precoz con una disminución de la capacidad vital, descrita en 1980 y que se conoce como efecto Lorrain-Smith. Más adelante los efectos tóxicos del oxígeno sobre el aparato respiratorio han sido exhaustivamente estudiados por Clark y Frank.

La conocida fibroplastia retrolental descrita en el recién nacido al abandonar las incubadoras, es inherente a la inmadurez ocular neonatal y no se produce pasados los primeros meses de vida. Por el contrario, algunos enfermos pueden experimentar un trastorno visual transitorio conocido como miopía hiperbárica.

No se trata de un trastorno verdadero de la refracción, pero el efecto sobre la función visual es equivalente aunque transitorio. Dada la frecuente hipermetropía de los pacientes ancianos, que a menudo reciben Tratamientos Hiperbáricos por enfermedades metabólicas o vasculares, esta alteración visual es muchas veces referida como un efecto favorable en lugar de indeseable, y podría ser también la causa de valoración inadecuada de resultados terapéuticos. En cualquier caso, se trata de una situación transitoria que revierte al cabo de unos días de finalizar el tratamiento. En pacientes portadores de cataratas ya establecidas, éstas pueden experimentar una aceleración de su evolución. No se produce ningún efecto similar sobre el ojo sano.

La OHB se fundamenta en unas bases sólidas y bien establecidas, así como en varios miles de publicaciones, muchas de ellas de forma controlada. Su acción terapéutica se fundamenta en el aumento del transporte, y transferencia, del oxígeno disuelto en el plasma que se obtiene al respirarlo a alta concentración dentro de una cámara hiperbárica. Al hallarse en forma física libre, este oxígeno puede ser utilizado en territorios y situaciones en que el transporte hemoglobínico es ineficaz, lo cual a menudo ocurre en los trastornos en que corresponde a la hipoxia tisular un papel etiopatogénico importante. Las contraindicaciones y efectos secundarios de la OHB son pocos, bien definidos y fácilmente controlables.

Efectos tóxicos El oxígeno es una «espada de Damocles», ya que además de los efectos beneficiosos antes mencionados puede ocasionar cuadros tóxicos cuyos mecanismos están relacionados con alteraciones del metabolismo cerebral, inhibición de algunas enzimas y formación de compuestos tóxicos (radicales libres y peróxidos lipídicos). La toxicidad por O2 depende de la PO2 duración de la exposición y susceptibilidad individual; además existen factores que la potencian (fiebre, corticoides, intoxicación por Paraquat. etc.) y otros que la previenen (hipovitamina E. hipotiroidismo, etc.). Se divide clásicamente en:

Toxicidad pulmonar (síndrome de Lorrain-Smith) Se presenta al respirar concentraciones de O2 superiores al 45% a presión atmosférica y con tiempos de exposición suficientemente prolongados (por ejemplo, unidades de cuidados intensivos). La mayoría de los tratamientos con OHB (Tratamientos Hiperbáricos) se realizan a presiones de entre 1.5 y 3 ATA, y la duración habitual es de 1 a 2 horas; entre estos límites no se han observado efectos adversos sobre la función pulmonar.

Toxicidad sobre el SNC (efecto Paul Bert) El cerebro es uno de los órganos más sensibles a las PO2 elevadas, y debe vigilarse la presentación de toxicidad sobre el SNC durante los tratamientos hiperbaricos. Las manifestaciones clínicas cursan, sobre todo, en forma de convulsiones «epileptiformes» reversibles al disminuir la presión. Son raras en la terapia hiperbárica y se previenen intercalando cortos períodos de respiración de aire entre los de O2 cuando se llevan a cabo tratamientos de OHB prolongados.

CONCLUSIÓN

Los efectos adversos por el uso de cámaras hiperbáricas son escasos y se encuentran en relación directa con las variaciones de presión y volumen gaseoso de las diferentes cavidades aéreas del organismo.

De todas ellas, las más frecuentes se presentan al compensar las presiones en el oído medio de manera similar a las experimentadas durante un vuelo en avión, subida en un ascensor, o escalar una montaña. Estas molestias se pueden solucionar por diferentes vías, que permiten compensar las presiones entre las cavidades y la presión ambiental incrementada, tales como bostezar o las maniobras de Frenzel y Valsalva, similares a las realizadas por los buzos durante una inmersión. Posterior a la salida de la cámara se puede deglutir repetidas veces con el uso de caramelos o chicles.

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